Douleando

"Para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer". Michel Odent

lunes, 11 de mayo de 2015

El milagro del piel con piel

Estoy haciendo un precioso curso de psicología perinatal coordinado por Ibone Olza e Isabel Fernández del Castillo. En él hemos reflexionado a menudo sobre el poder del contacto, y cómo el piel con piel es fundamental para la regulación tanto de la madre como del bebé, sea éste a término o prematuro. Quiero compartir con vosotros las reflexiones de una compañera del curso sobre el famoso anuncio de Johnsons... Porque a veces llamamos milagro a lo que simplemente es fisiología... porque a veces los médicos nos empeñamos en condenar a muerte a un niño que lo único que necesita es lo que necesitan todos  A SU MADRE!!!




Y aquí os copio la reflexión de mi compañera Jimena, en su web:

ESTO NO ES UN MILAGRO:

Entrando a leer la nota hay un video de cuatro minutos del testimonio de esta madre. Imperdible.
Mellizos que nacieron a las 26 semanas de gestación. Le dijeron a la madre que “tenían que nacer” pero no aclara en la nota los motivos médicos.
La nota dice “uno de ellos no sobrevivió al parto”, pero está claro que no hubo parto sino operación cesárea, como ocurre con casi todos los prematuros y más aun siendo mellizos.
El médico le anuncia que su hijo varón no había sobrevivido “Jamie no lo logró, lo perdimos” con el bebé en brazos.
La madre se lo saca, lo desenvuelve, le “ordena” a su marido que se saque la ropa y se meta en la cama con ellos, “yo sabía que necesitaba calor, porque estaba frío y yo quería que esté tibio y que viviera”.
La madre sabía que ese bebé, su hijo, necesitaba su cuerpo, su calor, estar en contacto piel con piel y escuchar los latidos de su corazón, le hablaron, lloraron, le contaron que tenía una hermana, lo amaron. Y él se empezó a mover…
Tenemos que dejar de llamar “milagro” a cosas como estas, las cosas por su nombre, esto es lo obvio, lo natural, lo simple, lo coherente, lo que la naturaleza tiene previsto.

Un bebé recién nacido lo único que necesita es el cuerpo de su madre, ese es el lugar donde está previsto que él sobreviva, (sea prematuro o no), eleva su temperatura, se alimenta, se nutre, allí está la protección. Ahí es donde todas sus funciones se estabilizan.

Nils Bergman, médico, neurocientífico, y ante todo observador, empático y respetoso ser, resume sus más de tres décadas de investigación con la frase “lo peor que le puede pasar a un recién nacido es ser separado del cuerpo de su madre”.
A un recién nacido, a todos los recién nacidos, prematuros y a término. TODOS.

Y tan poco observadores y arrogantes podemos ser? “se está muriendo, se está despidiendo” le dijeron a esos padres con su bebé moviéndose y respirando en el pecho de su madre. Ellos sabían que no era cierto y no se despegaron más.
Palabras de la madre: “nos dimos cuenta que era porque lo habíamos sostenido y tenía el calor corporal de su madre y su padre y ese suave calor amparándolo. Eso es lo que lo trajo de vuelta y lo que le dio el tiempo que necesitaba para vivir”.
Hay que observar, respetar, escuchar a las madres. Ella habla de sostén, de calor corporal (no de una maquinita que genera stress y desestabiliza como lo es la incubadora), de amparo, de tiempo… Simple, claro, obvio.
Es el contacto piel con piel lo que le salvó la vida.
Y hablando de piel, hay que ponerse en la piel del bebé…y no existe lugar en el mundo donde esté mejor que con su madre.
Y también hay que ponerse en la piel de esa madre, nacieron sus hijos con 6 meses de gestación, no pudo llegar a término con su embarazo, no pudo parirlos, ya hay posiblemente pérdidas considerables por esto “no logrado” y si encima le agregamos que la separan de sus hijos para meterlos en incubadoras, enchufados, imposibilitados o restringidos de contacto, teniendo que verlos a través de una vidriera y tocarlo solo con sus manos…la volvemos a privar, a frustrar, siendo espectadora y no protagonista del cuidado de sus hijos (y es la que mejor lo hace!) y esto es mala praxis, es iatrogenia, es soberbia y es biopoder negligente y que se resiste a seguir formándose y a actualizar sus conocimientos y revisar su práctica y ni hablar de su emocionalidad.
Hay que abrazarse más, aferrarse, tocar más dice el “anuncio” de Johnson’s…
Creo que más apropiado sería cerrar esta historia con un:
Obstetr@s, ginecolog@s, parter@s, enfermer@s, pediatras, quien sea que asista partos y nacimientos:
¡NO NOS SEPAREN!
Por más embarazos informados y disfrutados.
Por más partos respetados, libres y a pura hormonas de nuestros cuerpos.
Por más nacimientos dignos y en amor.
Jime.
Lunamatriz.

El subrayado es mío ; ).

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegra que Jimena me diera permiso para reproducirlo, ¡porque yo no lo podría haber dicho mejor!!!

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  2. Maravilloso. Teresa muchas gracias por tus reflexiones y por compartir información tan interesante. Te sigo desde hace unos meses y me encanta todo lo que has publicado ( he hecho un barrido hacia atrás; todo es actual!!).

    Aprovechemos también a hacer piel con piel con los peques mas mayores...en mi caso he estado unos meses sin poder coger a mi hija de tres años y medio por una histerectomía y aunque nos hemos abrazado mucho en la cama o en el sofá, hay muchos momentos en el día en que no tienes un banco cerca para ese abrazo sanador maravilloso e intenso que sale cuando cogemos a nuestros hijos y nos los pegamos al cuerpo.

    Ahora que puedo volver a cogerla las cosas van mejor y las dos estamos más tranquilas....

    Gracias miles Teresa por fomentar un maravilloso espacio para la reflexión. Nuestra pediatra también nos ha ayudado a creer más en la naturaleza y es una suerte contar con ella para criar a nuestra hija, así que imagino que tus niños y familias deben de estar muy felices de contar contigo. Es bueno que los pediatras también seáis maestros.

    Un abrazo fuertes.
    Clara

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  3. Totalmente de acuerdo, Clara, el piel con piel, el abrazo, el tacto, es algo sanador y necesario a cualquier edad!!! (que se lo digan a mi marido, que yo soy una fanática de las caricias y los abrazos y al pobre, que es un poquillo cardo, le cuesta un montón!!!!). Y cómo me alegra que tengas una pediatra que te ayuda a confiar en el poder de curación que tiene nuestro cuerpo y nuestra naturaleza... Creo que cada vez somos más!! Un abrazo bien "apretao", como dicen en mi pueblo!!

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