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lunes, 11 de marzo de 2013

Lactancia adoptiva

Como de costumbre, Ibone Olza explica mucho mejor que yo lo que significa dar de mamar. Espero que os guste tanto como a mí!!!

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Lactancia adoptiva

by Ibone Olza
Tras participar  ayer en el Encuentro de Madres de Grupos de Apoyo celebrado en el VII Congreso Nacional de Lactancia Materna pensamos las asistentes que habrá que hablar más y más, no sólo de lactancia prolongada, sino también de lactancia adoptiva.
Karleen & Ling
Karleen Gribble y su hija Ling
Muchas de las familias que van a adoptar a un bebé o a un niño o niña de pocos años desconocen esta posibilidad de inducir la lactancia para amamantar al hijo o hija adoptado.  No sólo eso, además a menudo sucede que los psicólogos y otros profesionales que tramitan la adopción se muestran llenos de prejuicios hacia la lactancia (me ha llegado algún caso  en el que no dieron la idoneidad a una madre que deseaba adoptar al saber que ¡todavía! amamantaba a su hijo biológico de tres años) Y sin embargo, las madres que siguiendo su intuición y las de sus hijos o hijas han llegado a lograr amamantar un hijo o hija adoptada cuentan experiencias tan hermosas como esta, publicada en el libro Maternidad y Salud Ciencia, conciencia y experiencia.
Antes de adoptarla tuve la suerte de conocer a otra mamá que estaba amamantando a una hija a adoptada y me abrió los ojos. Recogimos a Rocío con 18 meses asustada y enfadada por separase de sus cuidadores en China. La manera de ganármela fue con mucho contacto, paciencia y cariño. Desde el principio dormimos juntas y en cuanto cogió confianza le mostré bebés y mamás amamantando y le dije que allí había leche, lo entendió rápidamente. Le dije si quería probar ofreciéndole mi pecho, a ella le gustó la idea y se acercó a chupar y tocar con su boca y con sus manos. Enseguida quiso repetir y periódicamente se ponía a mamar, siempre de forma breve, chupando un ratito en cada pecho y diciendo “ya está” enseguida. Se la veía cada día más feliz y confiada y yo me sentía más próxima y accesible para ella. No he tenido crecidas de leche, no es una lactancia como se entiende normalmente, ese no ha sido mi objetivo y además la niña ya era mayorcita cuando me la dieron. Lo bonito de la experiencia es que ella recupera la sensación de mama, establece un contacto real conmigo, tiene acceso al calor, al olor, al tacto de mi cuerpo a través de mi pecho y así siente que verdaderamente soy su madre. Ella, que fue abandonada en cuanto nació, puede ahora sentir a mama, algo que debía haber hecho los primeros meses de su vida. Este amamantamiento es simbólico pero siento que le llena de felicidad y de amor. Por supuesto que hay otras muchas maneras de conectar con un hijo pero creo que esta es la manera primordial. Ahora que ya tiene dos años y medio va dejando de interesarse por mi pecho, creo que ya no lo necesita, yo tampoco. Os puedo asegurar que se la ve una niña muy feliz y la quiero igual que a mis hijos mayores.
Menchu Blasco. Puericultora. Consejera de lactancia. en Maternidad y Salud: ciencia, conciencia y experiencia. Alba, C.; Aler I, Olza I. Edita Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2012. NIPO en línea: 680-12-110-X
Karleen Gribble, investigadora australiana experta en lactancia prolongada cuenta además con su propia experiencia al haber amamantado  a su hija adoptada en China. Tal vez por eso sea la autora de uno de los artículos que más me gusta sobre como aplicar lo que sabemos de fisiología de la crianza a la adopción. Lo que incluye, desde luego, la posibilidad de iniciar una lactancia adoptiva.

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