Douleando

"Para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer". Michel Odent

jueves, 14 de marzo de 2013

Cuando la enfermedad es una oportunidad

A los médicos nos cuesta vivir la enfermedad (propia o ajena) como una oportunidad de cambio... Pero no tengo ninguna duda de que lo es. Me manda una amiga mejicana un cartel que vio en un consultorio médico, y me apetece copiarlo y comentarlo un poco:




Me parece más que evidente que si estamos agotados, tristes, deprimidos, agobiados, estresados... es decir, si nuestro cuerpo "llora", nuestro sistema inmunológico se resiente y nos pasamos la vida con gripes y resfriados constantes.
En mí misma he comprobado que cuando no me expreso, cuando no soy asertiva, mi garganta sufre y se enferma (cada vez menos... ¡afortunadamente!)
Es sabido que la úlcera y el ardor de estómago son más frecuentes en personalidades tipo A, más propensas a estresarse y a solucionar los problemas de modo agresivo.
Lo de la diabetes no lo tengo tan claro, pero sí es cierto que cuando estamos insatisfechos (¿y no es la soledad también un tipo de insatisfacción?) comemos más y engordamos... y la obesidad predispone a la diabetes... ¿Casualidad? ¿Causalidad?
La relación entre la alergia y el perfeccionismo no la tengo tan clara, pero sí es cierto que las uñas quebradizas pueden indicar falta de hierro, y por tanto una menor producción de glóbulos rojos. Me parece fundamental tener un sentido en la vida, si no, quizá el corazón sigue funcionando... pero el espíritu muere. Y con lo que más de acuerdo estoy es con la última frase: Todo lo que plantamos en la vida es importante, y de lo que plantemos depende la cosecha. Si queremos cosechar una salud vibrante, tenemos que plantar felicidad, una buena alimentación, y una buena "raíz", que nos conecte con otros árboles y que nos conecte con la tierra. Tenemos que procurarnos suficiente sol, agua y mucho mucho cariño (hay estudios que demuestran que las plantas a las que se habla y acaricia crecen más y mejor que aquellas a las que no se presta atención, ¿de verdad los humanos vamos a ser tan diferentes como para no necesitar lo mismo?).
Pues ahí queda la reflexión. ¡¡Espero que os sea útil!! Un abrazo.

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