Douleando

"Para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer". Michel Odent

jueves, 27 de diciembre de 2012

El parto es nuestro

Soy socia de El Parto Es Nuestro desde hace más de un año, cuando empecé a formarme en el douleo y a raíz de experiencias de parto respetado, como el de mi prima en casa, y el de algunas pacientes en determinados hospitales. Sobre todo me da rabia saber que hay aún tantas y tantas mujeres que viven su parto ninguneadas, enganchadas a un suero y a una máquina, con escaso contacto humano, y a veces, quiero pensar que cada vez menos, con un profundo desprecio por el momento que estan viviendo y con franca mala educación, cuando no maltrato, por parte del personal que las atiende. Creo que los sanitarios tenemos mucho miedo a las complicaciones en el parto. Y ese miedo provoca intervenciones, muchas veces innecesarias. Intervenciones que al final pueden provocar precisamente lo que se deseaba evitar, que muchos partos se compliquen. Por eso me encanta leer cosas tan preciosas como las que escribe en su blog Ibone Olza. Os copio aquí uno de sus últimos artículos, que para variar no tiene desperdicio:

Entre Mamás

- ¡Aquí ha habido un parto!
Exclamó Sofía, con sus siete años y su hermanito recién nacido en brazos, nada más vernos entrar en su casa el domingo por la tarde. Efectivamente, allí había habido un parto apenas unas horas antes. En el salón de aquella casa llena de cajas, todavía no terminada la reciente mudanza, en un sexto piso del barrio de Prosperidad, el olor era inconfundible.
Intenso y dulce olor a parto. Horas antes, cuando mi querida Angela Muller me llamó para decirme que el bebé ya estaba aquí, me dió un tremendo ataque de risa. Así es la alegría: insospechada, maravillosa, llena de carcajadas.
Pero tal vez sea demasiado desconcertante empezar la historia por el final. Así que empezaré por el principio, hablando de ella, mi amiga, Claudia Pariente. Nos conocimos en El Parto es Nuestro. Ella cuenta que llegó allí tras sentirse maltratada en su segundo parto y muy sola en su segundo puerperio. Como les pasa a muchas, muchísimas mujeres, un mal parto fue el comienzo de todo un proceso de cambio personal que incluyó una profunda reorientación laboral. Claudia, licenciada en Ciencias de la Información se formó a fondo en lactancia y crianza, y comenzó a ayudar a otras madres de forma voluntaria. En el camino defendió su trabajo sobre Violencia Obstétrica en la Escuela Nacional de Sanidad. Dejó su puesto de trabajo en una gran empresa y empezó a construir su sueño: un lugar de encuentro para madres, para que ninguna se encuentre sola. Decidió llamarlo Entre mamás, un lugar pionero y vanguardista en esta sociedad que tan pocos espacios públicos ofrece a las madres.
IMG_0228Madre bloguera, este último embarazo le pilló por sorpresa y así lo ha ido contando en su blog, Papa Conejo Mamá Piojo.  Lo ha pasado mal: a menudo el embarazo tiene poco que ver con esa felicidad idílica que proyectan los medios, incluso si una es una experta en la materia. Le ha costado disfrutar del embarazo. Aún y todo ha seguido a diario ayudando a otras madres.
Le tocaba dar a luz a principios del 2013. El pasado sábado un enorme círculo de mujeres preparó una bendición de parto para Claudia. Fue una fiesta sorpresa en Entre Mamás, acompañada de un vídeo en el que muchas madres que no podían estar físicamente en la fiesta grabaron sus mensajes deseando a Claudia que su parto , esta vez sí, fuera suyo.
Apenas unas horas después Claudia nos envió este mensaje:
Tanta oxitocina y el poderme descargar de todos los pesos que llevaba, han dado como resultado un maravilloso parto de 3 horas. Piojillo nació a las 9:15. Estamos como rosas. Ha sido como quería, me he sentido súper poderosa y he pensado en vosotras. Gracias a todas. Antes de alumbrar la placenta os he hecho un vídeo que intentaré poner más tarde. Os quiero.
Cuando salí de su casa el domingo por la noche después de compartir un rato delicioso con una Claudia radiante, con la sonrisa puesta de oreja a oreja recordé las veces en que visité a otras amigas horas después de sus partos en casa. Helena y su baño de la reina, Angela y su “erótica del parto”, la “horita corta” de Fran…Qué suerte ser parte de este enorme círculo de mujeres que tanto hemos peleado para la mejora de la atención al parto en este país. Qué suerte poder compartir esos momentos tan mágicos, pensé. Y luego me vino a la mente la misma pregunta de siempre: ¿porqué , porqué nos roban el parto con tantísima violencia a tantísimas mujeres?

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