Douleando

"Para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer". Michel Odent

lunes, 2 de abril de 2012

Parto consciente (I)

Como socia de El Parto es Nuestro, me apetece contaros un poquito sobre parto consciente, iré colgando artículos breves, míos o modificados de parteras y doulas experimentadas, para iros "metiendo el gusanillo" del parto respetado. Soy una defensora del mismo, y creo firmemente en la capacidad de nuestro cuerpo femenino para tener un parto hermoso que nos empodere y en el que tengamos la oportunidad de decidir qué hacer y cómo hacerlo, siempre apoyadas por un profesional respetuoso y que trabaje con nosotras y con las personas que elijamos para que nos acompañen en el viaje.


El nacimiento de un bebé es uno de los sucesos más emocionantes, misteriosos y
transformadores en la vida de todo ser humano. Es una experiencia que se graba de
forma indeleble tanto en la vida de la madre que da a luz como en la del bebé que acaba de nacer.
El momento del parto podemos interpretarlo como un proceso involuntario que implica la actividad de las estructuras primitivas del cerebro de la mujer, el cual segrega las hormonas necesarias para desencadenar el parto de un ser humano. Estas hormonas, principalmente oxitocina y endorfinas, son liberadas por la parte de cerebro primitivo que tenemos en común con los demás mamíferos.
En nuestra sociedad occidental, cada vez más y más niños nacen en un entorno
medicalizado que llega a ser totalmente electrónico: un montón de aparatos conforman
la decoración de los quirófanos, pues se cree que son absolutamente necesarios para
impedir o resolver cualquier tipo de complicación que pudiera surgir durante el trabajo
de parto o el alumbramiento.

Diversos estudios realizados en Australia, Estados Unidos y Europa llegaron a una
conclusión significativa, y es que el exceso de tecnología aumenta considerablemente el número de cesáreas.
Sobre los efectos del entorno en el nacimiento de mamíferos tenemos el trabajo del Dr. Niles Newton, quien intentó analizar los factores que pueden hacer los partos más largos, más difíciles y más peligrosos….
 El pudo demostrar que las hembras mamíferas tienen necesidad de ocultarse para traer al mundo a sus crías. Las hembras mamíferas, entre las cuales nos econctramos, necesitan intimidad, aislarse de los demás miembros de su grupo para evitar que
la distraigan y poder así viajar al interior de si mismas y permitir que se desencadene el proceso.

Tener un parto consciente significa que:
“Como mujer puedes tener la certeza de que la sabiduría y la fortaleza de todas las mujeres que han tenido bebés antes que tu a lo largo de la historia se encuentran dentro de ti.”

“Significa poner toda la confianza en el poder de tu cuerpo, de tu energía; confiar en tu instinto, sabiendo que todo lo que tienes que hacer es seguirlo pues tu cuerpo solito te ira marcando la pauta de lo que necesitas hacer en cada momento de tu trabajo de parto.”

Parir con conciencia también significa estar segura de que todo lo que necesitas para parir esta en ti misma, inclusive las herramientas para trabajar con el dolor y no ser presa de él:  Una de estas herramientas poderosas es tu respiración, con tu respiración puedes modificar tu estado de animo, ya que al cambiar el ritmo de la respiración cambia tu ritmo interno, cambian tus emociones….
Puedes pasar del temor a la tranquilidad y la confianza con solo modificar tu ritmo respiratorio.

Cuando una mujer pare con conciencia, esta alegre y confiada, la experiencia le permite conocer sus capacidades y madurar en un proceso de crecimiento interno que la empodera; sabe que ella es la dueña de su parto. Sabe que el hecho de respetar la fisiología del parto es garantizar el máximo bienestar para si misma y para su bebé.

Cada mujer vive su embarazo como un momento especial, único, con sus áreas
de oportunidad para crecer, para evolucionar y madurar.
Así pues, pienso que a los asistentes de partos, ya seamos sanitarios o no, no nos corresponde interferir en la experiencia de la otra persona, ni imponer nuestro criterio de cómo deberían ser las cosas; y mucho menos menospreciar la parte espiritual y emocional de la experiencia en aras de la tecnología y los procedimientos rutinarios por un concepto erróneo de proveer “seguridad”. Quizá tendríamos que analizar el concepto de seguridad. ¿Queremos estar “seguros” los profesionales? ¿Quizá preferimos “seguir el protocolo” para asegurarnos de que la mujer no nos va a denunciar si algo sale mal? ¿O preferimos hacer lo que “hemos hecho siempre” por miedo a intentar cosas nuevas? Es bueno que todo aquel que atiende partos se haga estas preguntas a menudo, y que las mujeres que van a parir se informen de la fisiología del parto, de cómo suceden las cosas, para poder ser ellas las responsables de su cuerpo y de su parto, para poder realmente decidir en cada momento qué es mejor para ellas y sus hijos.

Cada mujer llegará a su parto con lo que ella es y tiene en ese momento y  
apuesto a manejar la sensibilidad suficiente para apoyar a cada mujer para tener la mejor experiencia que se pueda lograr con lo que hay….
 Afortunadamente no hay dos partos, ni dos embarazos iguales tampoco, y cada uno de ellos son una maravillosa oportunidad de crecimiento y de desarrollo interno que la mujer y su pareja pueden aprovechar.
Son frecuentes las crisis durante este período, tanto personales como de pareja. Se suceden los momentos de confrontación, pero una vez que las aguas regresan a su cauce y recuperamos la calma podemos darnos cuenta de cuánto hemos madurado, de cuánto hemos crecido como individuos y como pareja.

El objetivo del embarazo es el parto, el nacimiento de un ser que llegará a compartir
nuestras vidas, a maravillarnos y hacernos madurar; nos enfrentará con nosotros mismos, pues en la mayoría de los casos será nuestro espejo….

Cuando una pareja decide tomar las riendas de su experiencia y manejar su parto,
encontramos que los dos trabajan en equipo durante las contracciones, la mayoría de los esposos—compañeros se convierten en aliados solícitos que están en la mayor
disposición de proveer a la mujer lo que necesite para sentirse mas cómoda. Esto
permite que las mujeres cuenten con un marco de seguridad necesario para concentrarse en su trabajo.

En un parto donde la consigna es el respeto a la fisiología, todos los presentes en el
parto y sobre todo la persona que lo asiste, saben que la prioridad es permitir que la
mujer se conecte con ella misma y siga su instinto; de modo que ella escoge la postura en que se encuentra mas cómoda, camina cuando lo necesita o descansa apoyada en alguna de las personas presentes, si ese es su deseo.

De esta manera, aumenta la diversidad de opciones pues cada mujer escoge
cuidadosamente a sus acompañantes, dándose el lujo de preparar con antemano todos los detalles para tener el escenario listo a su gusto para recibir a su bebé.

Cuando la consigna es el respeto por la fisiología del parto, el / la asistente se preocupa de no intervenir si no es necesario; no se imponen procedimientos de rutina y se utilizan alternativas como el soporte del periné con masaje y aceites para evitar la episiotomía, y así ahorrar molestias innecesarias a la mujer.

Además la mujer también sabe que tiene la libertad de optar por el agua para sentirse
mas relajada. El agua caliente es una alternativa muy eficaz para el dolor de las
contracciones; algunas mujeres reportan que es un alivio meterse en la ducha o en
una piscina, pues la molestia es menor. Otras de plano deciden quedarse dentro para recibir a su bebé….

El bebé esta con sus padres inmediatamente después del nacimiento, son las manos de sus papás y sus voces las que lo reciben y le dan la bienvenida…, lo acarician y
masajean. Y el vientre de su madre es el lugar más caliente y acogedor para descansar después de nacer y reconocer el entorno….

Asumir la responsabilidad ante los eventos de nuestra vida inevitablemente nos lleva al crecimiento personal; ser los actores activos del nacimiento de nuestros hijos nos lleva a grandes avances en nuestra evolución interna.

Los hombres llegan a la paternidad de una forma fluida, naturalmente…, integrados con sus pequeños desde el primer instante y son muy activos a la hora de cuidar a sus
bebés….

Para llegar a tener un parto consciente, es fundamental informarse, saber cómo se desarrolla el parto normal, contar con profesionales que compartan nuestra visión de las cosas y buscar su consejo y apoyo.
Contar con opciones como compartir en grupo lo que nos está pasando: nuestros
temores, dudas, alegrías y descubrimientos….

Así los bebés perciben todo el amor que existe en un recibimiento cálido y amoroso,
donde no hay prisas, ni carreras, ni voces altisonantes, ni nada que distraiga la atención de los papás hacia sus hijos.

Me resulta fácil suponer que estos bebés serán niños contentos, seguros y sensibles; tengo algunos ejemplos bien cercanos… y tengo la certeza de que son seres que llegan a nosotros agradeciendo que los recibamos con conciencia….

Modificado del texto de: Marian Tudela, Partera Profesional CMP.

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