Douleando

"Para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer". Michel Odent

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Cómo te fue en el cole/guarde hoy?

Excelente. Os copio directamente el artículo del Huffington Post que me ha pasado un buen amigo, profe de gimnasia y también padre de dos preciosos niños. ¡No tiene desperdicio!

25 formas de preguntar a tus hijos '¿cómo ha ido el día en el cole?'

Publicado: Actualizado: 
QUESTIONS
Este año, Simon está en quinto de primaria y Grace en segundo, y todos los días me veo preguntándoles: "¿Cómo ha ido el día en el cole?".
Y todos los días me dan respuestas como "bien", pero a mí me sabe a poco.
¡QUIERO SABER MUCHO MÁS!
O, al menos, quiero que me respondan con una frase entera. Así que la otra noche me puse a hacer una lista de preguntas más concretas para hacérselas al volver de la escuela. No son perfectas, pero por lo menos consigo que me contesten con oraciones completas, y algunas han dado lugar a conversaciones muy interesantes, a respuestas cómicas y a visiones más profundas de lo que mis hijos piensan y sienten acerca de la escuela.
1. ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy en el colegio? ¿Qué es lo peor que te ha pasado hoy en el colegio?.
2. Cuéntame algo que te haya hecho reír hoy.

3. Si pudieras elegir, ¿con quién te gustaría sentarte en clase? (¿Con quién NO te gustaría sentarte y por qué?).
4. ¿Cuál es el mejor lugar de la escuela?
5. Dime una palabra rara que hayas oído hoy (o algo raro que alguien haya dicho).
6. Si llamara hoy a tu maestra, ¿qué me diría de ti?
7. ¿Has ayudado a alguien hoy? ¿Cómo?
8. ¿Alguien te ha ayudado a ti? ¿Cómo?
9. Dime algo que hayas aprendido hoy.
10. ¿Qué es lo que te ha hecho más feliz hoy?
11. ¿Qué es lo que te ha parecido aburrido?
12. Si una nave de alienígenas llegara a tu clase y se llevara a alguien, ¿a quién querrías que fuera?
13. ¿Hay alguien con quien te gustaría jugar en el recreo y con el que nunca hayas jugado?
14. Cuéntame algo bueno que te haya ocurrido hoy.
15. ¿Cuál es la palabra que más ha repetido el maestro hoy?
16. ¿Qué crees que deberíais hacer más o aprender más en la escuela?
17. ¿Qué crees que deberíais hacer menos o aprender menos en la escuela?
18. ¿Con quién crees que podrías ser más simpático en clase?
19. ¿Dónde juegas más en el recreo?
20. ¿Quién es la persona más divertida de la clase? ¿Por qué es tan divertida?
21. ¿Cuál ha sido tu parte favorita de la comida?
22. Si mañana fueras tú el maestro, ¿qué harías?
23. ¿Hay alguien en tu clase que necesite tiempo muerto?
24. Si pudieras cambiarle el sitio a alguien de tu clase, ¿con quién lo harías? ¿Por qué?
25. Dime tres momentos diferentes en los que hayas utilizado el lápiz hoy.
*****
Hasta ahora, mis respuestas favoritas proceden de las preguntas 12, 15 y 21. Las preguntas como la de los extraterrestres dan a los niños la oportunidad de decir sin problema a quién no les gustaría tener en clase, y abren la puerta a la discusión, a la posibilidad de descubrir razones y problemas ocultos de los que antes no tenías ni idea.
Las respuestas que obtenemos a veces son realmente sorprendentes. Cuando les hice la pregunta 3, descubrí que uno de mis hijos ya no quería sentarse al lado de su mejor amigo en clase, no por un deseo de crueldad o discriminación, sino por la esperanza de poder trabajar con otros niños.
Mis hijos se hacen mayores y sé que voy a tener que trabajar con más intensidad para comprometerme con ellos, pero sé que el trabajo merecerá la pena.

Este post apareció originalmente en Simple Simon and Company.
Traducción de Marina Velasco Serrano

jueves, 18 de septiembre de 2014

El efecto Pigmalión y los niños

Artículo Inspirado por el artículo de Francesc Miralles en el Correo del Sol, La ley del Espejo. 
Nuestras expectativas sobre los demás condicionan en buena medida sus fracasos o logros. Esta máxima es cierta sin ninguna duda en las relaciones entre adultos, pero puede adquirir tintes incluso dramáticos cuando hablamos de las relaciones con niños, más aún si los niños son nuestros hijos.

Según la ley del espejo, también denominada “efecto Pigmalión”, las personas se comportan de la forma que esperamos que lo hagan; es decir, todo ser humano responde a las expectativas que pongamos en él.
En la famosa película, My Fair Lady, basada en la obra de teatro Pigmalión, de George Bernard Shaw, un profesor hace una apuesta: Convertirá a una florista analfabeta y sucia en una dama que será la admiración de toda la sociedad.
Las creencias y expectativas de una persona o grupo de personas afectan de tal manera a otra, que esta última tiende a confirmar las expectativas
En un momento de la historia, la muchacha que se convierte en cobaya del experimento confiesa a un amigo de su instructor: “Para el profesor Higgins yo siempre seré una florista porque él me trata siempre como a una florista, pero yo sé que para usted puedo ser una señora porque siempre me ha tratado y me seguirá tratando como a una señora.”
Es fácil reconocer esta misma situación cuando tenemos delante a un niño. Si lo tratamos como a una persona buena y capaz, en general el niño se comporta mucho mejor que si no paramos de gritarle y decirle todo lo que está haciendo mal. Basta que le digamos: “ ten cuidado, que eso se te va a a caer”, para que efectivamente se le caiga. Basta que le digamos: “es que no tienes remedio”, para que efectivamente no lo tenga.


El efecto Pigmalión
Desde un punto de vista psicológico, el efecto Pigmalión dice que podemos esculpir las actitudes y el rendimiento de las personas con las que nos relacionamos. Esto es así porque, inconscientemente, nos miramos en las expectativas de los demás como si fueran nuestro espejo.
Podemos observar este proceso desde la escuela. Los alumnos de los que se espera solo suspensos y mala conducta cumplen con creces las expectativas depositadas en ellos. En cambio, los que reciben ánimos de sus profesores, los que sienten que se confía en ellos, tratan de devolver esa imagen positiva. Así funciona en esencia la ley del espejo.
.Un ejemplo que suele citarse al hablar de este fenómeno es el experimento que en 1968 llevaron a cabo Robert Rosenthal y Lenore Jacobson. Se le denominó “Pigmalión en el aula” y consistió en informar a un grupo de profesores de Primaria de que sus alumnos habían hecho un test de inteligencia, cosa que no era cierta. Se eligió aleatoriamente un grupo de niños y se dijo a los profesores que, como habían obtenido los mejores resultados, iban a destacar en el curso. Al terminar éste, se confirmó que su rendimiento fue muy superior al resto.
Para lo bueno y para lo malo
Como hemos visto en el estudio de Rosenthal y Jacobson, el efecto Pigmalión puede ser muy positivo, pero lo contrario también es cierto. Si esperamos lo peor, si no confiamos en nuestros hijos o alumnos, probablemente estemos provocando una disminución de su confianza en ellos mismos o su autoestima. Podríamos decir que existe:
Efecto Pigmalión positivo: aumenta la autoestima y nos empuja a superar los límites que nos habíamos fijado. Se produce cuando la gente a nuestro alrededor espera lo mejor de nosotros y acentúa lo positivo que hay en nuestro carácter.
Efecto Pigmalión negativo: consigue el efecto contrario; o sea, una disminución de la confianza en uno mismo debido a las expectativas bajas o negativas de la gente que nos rodea. Cuando a un niño se le etiqueta como “travieso” o directamente “malo”, lo más probable es que intente cumplir esas expectativas que tenemos hacia él o ella.
A menudo no somos conscientes de que, al relacionarnos con los demás, comunicamos lo que esperamos de ellos
El político francés Charles de Talleyrand afirmaba en ese sentido: “Siento más temor de un ejército de cien ovejas dirigido por un león, que de un ejército de cien leones dirigido por una oveja.”
En el ámbito familiar, los padres que transmiten a sus hijos coraje y autonomía inculcan en ellos estos valores, mientras que los que se muestran siempre temerosos siembran en ellos una inseguridad que puede acompañarles en la vida adulta.  Si queremos hijos valientes y decididos, tendremos que trabajar nuestros miedos e inseguridades, si queremos hijos asertivos, tendremos que trabajar nuestra asertividad. Los niños aprenden con el ejemplo, ¡¡siempre ha sido así y siempre lo será!!
Steve Jobs, fundador de Apple, diferencia el efecto Pigmalión positivo de la jerarquía de las antiguas empresas: “Los gestores tradicionales, tratan de persuadir a las personas para que hagan cosas que no quieren hacer, mientras que el liderazgo se propone inspirarlas para que hagan cosas que nunca hubieran imaginado que eran capaces de hacer.”
Podemos convertirnos en líderes para nuestros hijos, podemos esperar siempre lo mejor de ellos, reforzarles, creer en sus capacidades únicas (aunque a veces no se correspondan con lo que a nosotros nos gustaría), creer en ellos.
Profecía de autocumplimiento
Álex Rovira afirma que el efecto Pigmalión se manifiesta en el efecto placebo: personas que creen obtener de un medicamento la curación cuando en realidad se trata de una pastilla de almidón sin principios activos. Y se plantea: “¿Por qué cura en determinados casos un caramelo inocuo? Simplemente, porque el médico dice que así será; porque alguien en quien creemos asegura que nos irá bien y porque deseamos curarnos. Las profecías tienden a realizarse cuando hay un fuerte deseo que las impulsa. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas.”
Como con el efecto Pigmalión, el efecto placebo tiene también su lado tenebroso: Es lo que los psicólogos denominan “profecía de autocumplimiento”. Tiene lugar cuando estamos tan convencidos de que nos sucederá algo malo que, inconscientemente, actuamos de manera que acaba haciéndose realidad. Por ejemplo, lo que decíamos al principio. Si el niño tiene un vaso de agua y estamos pensando que se le va a caer, e incluso se lo decimos, hay muchísimas probabilidades de que al final el vaso se acabe cayendo y derramando el agua.
El secreto del camarero
Le cojo también a Francesc la anécdota con la que termina su artículo. Y recomiendo fervientemente su libro  El laberinto de la felicidad. Este ejemplo es muy ilustrativo de cómo funciona la ley del espejo a nivel cotidiano.
“Durante mis años de estudiante, un verano fui contratado como camarero de un camping donde muchos jubilados y personas solas del norte de Europa pasaban largas temporadas en sus caravanas. Al ser el último en llegar, me asignaron el peor turno: el primero de la mañana, lo cual me obligaba a madrugar después de trasnochar con otros empleados. A esa hora, sólo se acercaban a la barra personas solitarias que tenían el hábito de empezar el día con una taza de café.
Por la mirada que me dirigían, advertí que querían conversación o, como mínimo, una sonrisa para empezar bien el día. Allí fue donde me di cuenta de que cada vez que un camarero sirve un café, influye en la felicidad de su cliente, porque tiene ante sí tres opciones y tres posibles resultados que dependen de su actitud:
1. Que la persona se marche peor de lo que ha llegado, si recibe un trato grosero.
2. Que se vaya igual que ha venido, si el camarero le trata con indiferencia.
3. Que salga mejor de lo que ha entrado, si le regala amabilidad y buen humor.
Esta elección trascendental para el ánimo de los demás no es exclusiva de los camareros. Todos tenemos cada día decenas de pequeños contactos con otras personas. Nuestro reto como seres humanos es conseguir el tercer resultado: que su vida sea un poco mejor después de estar con nosotros.”
Todos nuestros actos suman o restan en el balance emocional de los demás

 Evidentemente esto es aún más importante cuando aquellos con quienes nos relacionamos son nuestros hijos o nuestros alumnos. Los niños están constantemente esperando una palabra, una mirada, una caricia… al fin y al cabo ¡somos sus espejos!
Todos nuestros actos suman o restan en el balance emocional de las personas que nos rodean. En el roce con el mundo puede haber desgaste o ganancia, y de nosotros depende si queremos aportar o quitar bienestar a nuestro entorno. Es cuestión, sencillamente, de ser amable y de mostrar con nuestro espejo lo mejor de cada persona.
 Como decía Antoine de Saint-Exupéry al hablar del liderazgo: “Si quieres construir un barco, no comiences buscando madera, cortando tablones o distribuyendo el trabajo, primero debes evocar en los tuyos el anhelo por el mar.”

viernes, 12 de septiembre de 2014

Los primeros mil minutos....

Os dejo con Nils Bergmann y con varios neonatólogos que os van a explicar lo que sucede en el cerebro de vuestro bebé en sus primeros mil minutos de vida. Genial este reportaje de La Vanguardia!!!

Los primeros mil minutos de vida de un bebé

El parto y la maternidad se han medicalizado mucho tiempo. Ahora la ciencia reivindica recuperar la piel con piel, el pecho a demanda o la separación cero, porque los primeros momentos tras el nacimiento son fundamentales para el futuro


Ficha técnica
·         Ni juguetes que hacen ruido, ni mantitas con cosas que cuelgan de diferentes colores. El mejor estímulo para un recién nacido, coinciden en señalar los neonatólogos consultados es estar con sus padres, sentirse queridos. Con el niño en piel con piel, durante las primeras seis semanas de vida, otro buen estímulo es que la madre o el padre le canten canciones. "No hay que inventar cosas complejas para estimular a un bebé", señala Violeta Tenorio, neuróloga pediatra de BCNatal (Clínic-Sant Joan de Déu). 

·          "El cuerpo de la madre es la mejor máquina jamás inventada. Aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral y salud con un coste mínimo". Nils Bergman sabe bien de qué habla. Este africano de adopción nacido en Suecia empezó a trabajar en 1988 como médico en el Manama Mission Hospital, en Zimbabue, uno de los países más pobres del mundo. Todo era muy rudimentario y no tenían incubadoras ni tampoco medios para tratar a los bebés que nacían antes de tiempo, por lo que, para desesperación de Bergman, la mayoría de prematuros acababan muriendo.
Entonces este médico, hijo, nieto y bisnieto de médicos misioneros, oyó que en Bogotá estaban usando un método que habían bautizado como canguro: nada más nacer colocaban a los recién nacidos prematuros desnudos sobre el abdomen de sus madres. Gracias a aquello, comenzaban a regular su temperatura corporal, el ritmo cardíaco y no morían. Y Bergman empezó a replicar aquel sistema en Zimbabue.
"Eran bebés que nacían con apenas 800 o 1.000 gramos, con menos de 30 semanas, y tras ponerlos piel con piel, ¡sobrevivían! Era increíble. Incluso abrían los ojos y te miraban, y eso que sus cerebros no estaban formados", recuerda este médico, que tras aquellas primeras experiencias se puso a investigar por qué ocurría aquello y qué beneficios concretos comportaba adoptar esa postura del canguro. Gracias a sus estudios y descubrimientos, hoy en día este médico es una de las más reputadas voces mundiales en desarrollo de la neurociencia del bebé recién nacido o perinatal. Junto a su mujer, Jill Bergman ha sentado las bases científicas de conceptos como el cuidado piel con piel, el método canguro y la separación cero, y asegura que los mil primeros minutos de vida son sumamente importantes para la existencia.
"No hemos inventado nada nuevo. Sólo hemos recordado aquello que durante millones de años ha hecho nuestra especie y que hacen el resto de mamíferos", afirma serio Nils Bergman. "Reivindicamos volver a algo que está escrito en nuestro ADN y que parece que hemos olvidado. Cosas como el contacto piel con piel y la lactancia materna es lo que nuestro genes esperan. Y es lo que fomenta el buen cableado del cerebro, que se establezcan las conexiones necesarias para su buen funcionamiento", añade.
Para Violeta Tenorio, neuróloga pediatra de BCNatal (Clínic-Sant Joan de Déu), "se trata de volver a nuestro instinto, a todo lo que hemos abandonado, sobre todo a partir de los setenta, cuando se medicalizó todo mucho, también la maternidad". Entonces, se empezó a generalizar lo de separar al recién nacido de la madre nada más nacer, que durmiera solo en su cuna, que tomara leche siguiendo unos horarios. "Hoy sabemos que todo eso que hacíamos provocan un gran estrés en el cerebro del niño y perturbaban su desarrollo normal", subraya esta neonatóloga.

Los primeros mil minutos

A diferencia de otras especies, al nacer el ser humano es bastante inmaduro. La estructura de su cerebro va madurando en función de los genes y la biología, pero también por la interacción con el medio. En las últimas dos décadas se ha visto que las experiencias que tenemos afectan a la construcción del cableado neuronal y modelan el cerebro, lo que afecta al desarrollo futuro tanto emocional como intelectual, a la memoria, a la atención y al aprendizaje. "La mielinización (un proceso en el que las neuronas se recubren de mielina, una sustancia lípida blanquecina que facilita la transmisión de impulsos nerviosos entre las células nerviosas) no se detiene hasta los 15 años. Al nacer, el bebé tiene muy pocas zonas del cerebro mielinizadas, sólo aquellas asociadas a las cosas más instintivas o de supervivencia. Es como si fuera un lienzo en blanco y podemos influir en él", explica Violeta Tenorio.
Esa influencia comienza justo después del parto y la madre desempeña un papel crucial. "De la madre depende en buena medida cómo se organice ese campo abonado, que es el cerebro del bebé, y en buena medida cuán fértil sea después", explica Anna Maria Morales consultora certificada en lactancia. Morales, miembro fundador del centro de salud familiar Marenostrum(MarenostrumCsf.com/) en Barcelona es 'doula', persona que acompañan a otras mujeres durante el embarazo y le dan apoyo físico y emocional durante el parto y las primeras semanas.
Y al parecer los mil primeros minutos de vida resultan cruciales en ese proceso, tal como reivindica el matrimonio Bergman. Corresponden más o menos a la primera noche y el primer día del niño y es el periodo durante el cual se establecen las bases para crear el vínculo entre madre e hijo, el llamado 'apego' en jerga científica, esencial para el desarrollo neuronal del pequeño; también para una lactancia correcta. Y ambos deben en ese periodo estar en piel con piel, sin separarse, respetando los procesos naturales e instintivos que se suceden. "Si la madre está mal porque ha habido alguna complicación en el parto puede ser el padre quien esté piel con piel, en separación cero", subraya Nils Bergman.
Y eso que en Escandinavia es un protocolo regular y que, como señala Marta Espar en el libro 'Los secretos de un parto feliz' (Grijalbo), se considera un derecho del bebé en países como Dinamarca, en España hace apenas cinco años que algunos centros, como Sant Joan de Déu, comienzan a aplicarlo. "Está en nuestro instinto. Nuestros ancestros ya hacían eso hace más de un millón de años. Nuestros cerebros se empezaron a desarrollar con la piel con piel y la separación cero. La salud del ADN comienza de esta forma, que activa el olfato y este, el vínculo entre madre e hijo, que a su vez dispara el cableado del cerebro y garantiza la buena salud de nuestros genes", explica Bergman.
De hecho, es así en todos los mamíferos. Cuando nacen, la cría busca a la madre, se huelen y crean un vínculo. "Si tú coges a esa cría y te la llevas nada más nacer, ya sea un caballo, un mono, o un perro, luego la madre no la reconoce y la rechaza", señala Ana Riverola, médico neonatóloga del hospital Sant Joan de Déu. "Es algo instintivo que va asociado al concepto de vida. Sin ello, nos hubiéramos extinguido", añade.

Forjando el apego

Nada más nacer se produce un periodo muy especial que dura alrededor de dos horas, en que el bebé está alerta pero tranquilo. Está provocado por dos hormonas que se segregan durante el parto, la oxitocina y la noradrenalina, que por una parte estimulan el vínculo entre madre e hijo y, por otra, despiertan el olfato, uno de los sentidos más desarrollados en el bebé al nacer. 
"Ese período es sumamente importante y no se debe perturbar, puesto que es cuando comienza a establecerse el apego entre madre e hijo”, explica la 'doula' Anna Maria Morales. Desde hace ya algunos años, tal como recoge Marta Espar en su libro, psicólogos y psiquiatras reclaman que "estas primeras relaciones se forjen en las condiciones más favorables, ya que la calidad del apego entre madre e hijo establece la primera base de su futuro desarrollo emocional y cognitivo". En brazos de la madre en esos primeros instantes y más adelante empiezan a formarse las redes de conexiones neuronales de este vínculo, que resulta esencial para contener las primeras ansiedades del niño y estimular cualquier relación posterior. Gracias a esta primera estructura mental, el bebé aprende a tolerar la incertidumbre y la frustración.
En este período, además, si se coloca directamente al bebé sobre el abdomen desnudo de la madre, sin cortar el cordón umbilical hasta que deja de latir, este, guiado por el olor materno, repta por su abdomen hasta alcanzar el pezón y comienza a succionar. "El bebé solito sabe cómo hacerlo, es un instinto innato. Y si se le deja hacer, se agarra bien al pezón, sin problemas de lactancia", afirma Riverola.
Respetar estos primeros 120 minutos ayuda en gran medida a que no se produzcan problemas de lactancia más adelante. A veces los bebés integran formas de succionar que no son las adecuadas y entonces se producen grietas, heridas, sangran los pezones u otras molestias. "Cuando el bebé aprieta es una señal. Si el niño se coge mal, aprieta, duele, la madre genera menos oxitocina, lo que reduce el flujo de la leche. Y entonces el bebé aprieta más y así, madre e hijo se embarcan en un ciclo infernal. Todo eso se puede evitar dejando que el bebé siga su instinto en esas primeras dos horas de vida", indica Morales.
Además, se ha comprobado que este primer contacto piel con piel entre madre e hijo ayuda a que el bebé se recupere antes del estrés del parto, se normalicen los índices de glucemia y se regule su temperatura corporal. También la madre se ve beneficiada, puesto que el bebé dispara en ella la segregación de hormonas de placer, de bienestar, que alivian el dolor del parto.
Una vez pasadas estas dos primeras horas, es recomendable que ambos sigan en piel con piel esos mil minutos. De hecho, Nils Bergman ha realizado numerosos estudios científicos con recién nacidos (consultables en la web: SkinToSkinContact.com) en los que comparaba las constantes vitales de aquellos que estaban piel con piel con la de aquellos que tras el parto, los ponían a dormir cerca de la madre pero en una cunita. Vieron que la temperatura corporal, frecuencia cardíaca y niveles de azúcar en sangre de los segundos estaban bastante alterados en comparación con los primeros. Y que, además, registraban apneas de más de 20 segundos, una de las causas principales de muerte súbita del lactante.

Separación cero

"Separar al bebé de la madre al nacer provoca en los recién nacidos ansiedad y estrés, y además carece de base científica", asegura el doctor Bergman. El cerebro del neonato, recalca Morales, funciona como un cerebro primitivo prehistórico. No razona, ni entiende. Sólo siente. "No sabe que vive en un piso, ni que hay puertas, ni que cuando lo dejan en un lugar, la cunita, los papás están en la cama a su lado. El niño lo único que sabe es que cuando lo apartan de la madre, puede venir un león y comérselo. Tan sólo el olor corporal de la madre, el movimiento, el sonido, el tacto, es lo que le dice al bebé que está seguro".
En cambio, cuando un bebé se siente inseguro, tiene miedo, se estresa, suben sus niveles de ansiedad y comienza a generar cortisol; si los niveles de esta hormona son elevados y se mantienen en el tiempo resultan tóxicos, capaces de perturbar la arquitectura del cerebro, repercutir en su capacidad de aprendizaje y memoria, y provocar que los sistemas de gestión del estrés respondan a umbrales muy bajos. Son niños que suelen ser más irritables, que lloran con mucha más facilidad.
Asimismo se ha visto que el estrés temprano altera la expresión de los genes, activándolos o desactivándolos, como señalan numerosos estudios publicados por el centro para el desarrollo del niño de la Universidad de Harvard (DevelopingChild.Harvard.edu/). Tiene una influencia en la salud del bebé, incluso cuando sea adulto, asegura Bergman. En ese caso puede comportar una menor esperanza de vida. En cambio, un bebé tranquilo generaoxitocina, que le ayuda a establecer relaciones y además estimula la segregación de hormonas del crecimiento y otras hormonas saludables.
"Separar al bebé de la mamá es negativo. Pero por suerte contamos con un cerebro sumamente plástico y con la capacidad de resiliencia –puntualiza Tenorio­–. No podemos ser deterministas y decir que si el niño es separado de la madre al nacer va a ser un psicópata o no va a tener buena relación con los padres. Hay que tener cuidado con las afirmaciones, porque el cerebro se va modelando".

Una luna de piel

Además de la separación de la madre, otra de las cosas que estresa al bebé, lo angustia y le hace segregar cortisol es pasar hambre. Durante varias décadas se estableció que los lactantes debían comer cada tres o cuatro horas. Pero eso "no tiene ningún sentido y no encaja con nuestra biología. El estómago de un niño de tres kilos de peso no es más grande que una moneda de un euro y apenas le entran 20 ml. Eso es muy poco. Apenas tarda una hora en vaciarse, lo que además coincide con los ciclos de sueño del niño. ¿Cómo lo vas a tener llorando dos horas porque aún no le toca comer?", reivindica Morales.
El sueño profundo es también otro factor esencial en el correcto desarrollo del cerebro del recién nacido. Durante las horas en que el bebé duerme, se forman los circuitos mentales, por lo que es conveniente dejarlo descansar y no despertarlo. "Suelo aconsejarles a las madres que acaban de dar a luz que se pongan el bebé piel con piel y lo tapen con su camisón. Se ha visto que así duermen más profundamente, lo que repercute positivamente en el desarrollo del cableado neuronal y, además, se evita que las visitas que vengan al hospital o luego a la casa quieran coger al bebé, lo despierten y perturben sus horas de sueño", cuenta Jill Bergman. ¿Y qué hacer cuando, una vez en casa, el bebé llora por las noches? Jill Bergman no duda ni un segundo en contestar: "Cogerlo, abrazarlo, calmarlo. El recién nacido no tiene la capacidad cognitiva de gestionar el ser abandonado cada noche, por lo que su cerebro integra un sentimiento de indefensión, de abandono, de inseguridad. Muchas veces callan tras estar un rato llorando y que nadie acuda, pero no quiere decir que estén tranquilos. Es una extinción de su instinto". El cerebro estresado de estos pequeños se adapta pero tiene consecuencias. La amígdala, la región encargada de las emociones primarias como el miedo, está hiperactivada y los predispone a la irritabilidad. Además segregan cortisol, que los hace estar más estresados, aumenta su presión arterial y al final cuerpo y cerebro experimentan un desgaste.
"Es cierto que durante mucho tiempo los médicos hemos fomentado comportamientos como 'si llora, no lo cojas, que se acostumbra', pero ahora sabemos que eso resulta tóxico. Cuando un bebé llora, siempre hay que dar respuesta a esa necesidad. Y eso que dicen de que los bebés manipulan a los padres no tiene ningún sentido. Ni tan siquiera tienen la capacidad mental para hacerlo", asegura Tenorio.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que el bebé duerma con sus padres, o bien en la misma cama, o bien en una cuna muy cerca, de manera que pueda oler y sentir que su madre está allí. "Los bebés que duermen con los padres están menos estresados y acaban sincronizando antes los ciclos de sueño. Al mes y medio ya empiezan a dormir más seguido", apunta Morales.
Eso sí, colecho responsable. Si los padres fuman, beben, se drogan, toman medicamentos psiquiátricos o padecen obesidad mórbida es mejor que el bebé duerma separado. Es muy sencillo poner las bases para un individuo sano y feliz", repite Bergman, sin perder por un segundo la sonrisa, una y otra vez. Y entonces vuelve a enumerar: "piel con piel, separación cero, pecho a demanda. ¿Ves qué fácil?".
Anna Maria Morales, del centro Marenostrum, cuenta que "mucha gente compra muchas cosas para el recién nacido, pero siempre les digo a los papás que vienen a hacer consultas al centro o a preparación para el parto que el bebé no necesita nada de eso. Que lo mejor que pueden hacer es invertir en darles su propia leche materna, tacto y contacto. Es la luna de piel que todos los niños merecen".




lunes, 8 de septiembre de 2014

Día mundial de la fibrosis quística

Hoy quiero recordar a todos esos niños que viven con fibrosis quística, a sus padres y madres... y a los que han llegado a adultos.
La fibrosis quística (abreviatura FQ) es una enfermedad genética de herencia autosómica recesiva (es decir, hacen falta dos genes para que la persona enferme, una persona puede ser portadora del gen defectuoso y no padecer la enfermedad). Aunque afecta principalmente a los pulmones, también puede afectar en menor medida al páncreashígado e intestino, provocando la acumulación de moco espeso y pegajoso en estas zonas.
 Es uno de los tipos de enfermedad pulmonar crónica más común en niños y adultos jóvenes. Es una de las enfermedades genéticas más frecuentes en la raza caucásica, con una incidencia en dicha población de aproximadamente 1/5.000 nacidos vivos. Se calcula que una de cada 25 personas de ascendencia europea, es portadora de la enfermedad.
Hace pocos años, eran niños destinados a morir en la primera infancia por infecciones pulmonares. Actualmente la principal causa de muerte siguen siendo infecciones pulmonares debidas a Pseudomonas o StaphylococcusLa principal causa de morbilidad y mortalidad es la afectación pulmonar, causante del 95% de los fallecimientos, sobre todo por infecciones repetidas originadas por obstrucción bronquial debida a la secreción de mucosidad muy espesa
Es producida por una mutación en el gen que codifica la proteína reguladora de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística (CFTR, por sus siglas en inglés). La deficiencia de esta proteína altera la producción de sudor, jugos gástricos y moco. Se han descrito más de 1500 mutaciones para esta enfermedad, según el tipo de mutación, la enfermedad puede ser más o menos grave, afectar más en exclusiva al pulmón o al páncreas...
La FQ afecta a múltiples órganos y sistemas, originando secreciones anómalas y espesas de las glándulas exocrinas. La afectación principal, como hemos visto, es pulmonar . Otros órganos afectados son el páncreas y en los varones el testículo.2 3 4
El nombre Fibrosis Quística hace referencia a los procesos característicos de cicatrización (fibrosis) y formación de quistes dentro del páncreas, reconocidos por primera vez en los años 1930. También recibe la denominación Mucoviscidosis ("Moco viscoso")
Los enfermos presentan una alta concentración de sal en el sudor, lo que permite llegar al diagnóstico mediante su análisis, realizando el test del sudor. También mediante pruebas genéticas prenatales o neonatales.
No existe ningún tratamiento curativo, sin embargo, en la actualidad, hay múltiples tratamientos que permiten mejorar los síntomas y alargar la duración de la vida. En casos severos, el empeoramiento de la enfermedad puede imponer la necesidad de un trasplante de pulmón. 
La supervivencia media a nivel mundial para estos pacientes se estima en 35 años, alcanzando valores más altos en países con sistemas sanitarios avanzados, por ejemplo en Canadá la duración media de la vida era de 48 años en 2010.5 6 7
Son enfermos para los que es fundamental tanto el diagnóstico precoz, como el tratamiento con fisioterapia respiratoria. Los actuales recortes en sanidad en nuestro país pueden reducir dramáticamente la esperanza de vida de estos enfermos, por crear dificultades y desigualdad en el acceso al tratamiento adecuado.
¿Cómo podemos detectar la enfermedad?
Los síntomas que provoca la Fibrosis Quística varían en función de la edad del individuo, el grado en que se ven afectados órganos específicos, y los tipos de infecciones asociadas. Esta enfermedad compromete al organismo en su totalidad y muestra su impacto sobre el crecimiento, la función respiratoria, la digestión. El periodo neonatal se caracteriza por un pobre aumento de peso y por obstrucción intestinal producida por heces densas y voluminosas. Otros síntomas aparecen, más tarde, durante la niñez y al inicio de la adultez. Éstos incluyen retraso del crecimiento, infecciones pulmonares de repetición, y finalmente enfermedad pulmonar crónica, y dificultades crecientes por la mala absorción de vitaminas y nutrientes en el tracto gastrointestinal.
A la mayoría de los niños se les diagnostica Fibrosis Quística antes del primer año de vida, cuando la mucosidad pegajosa que afecta pulmones y páncreas, comienza a mostrar su impacto. En el tracto respiratorio, esas secreciones sirven como caldo de cultivo para diversas bacterias responsables de infecciones crónicas, con deterioro progresivo y permanente del tejido que recubre los alvéolos pulmonares. Conforme se agrava la condición respiratoria, los pacientes sufren hipertensión pulmonar. Por otra parte, en el páncreas, el moco obstruye el tránsito de las enzimas sintetizadas por la glándula e impide que lleguen hasta el intestino para digerir y absorber el alimento.
Como hemos dicho, el diagnóstico precoz es fundamental para iniciar un tratamiento de fisioterapia y suplementos nutricionales que retrasen el deterioro pulmonar y  disminuyan el retardo del crecimiento. Pero en España no en todas las comunidades está incluida la prueba para detectar la FQ. En la mayoría de las CCAA en la prueba del talón se incluye una prueba específica para detectar la fibrosis quística, pero por ejemplo en la Comunidad Navarra aún no se ha implantado este diagnóstico precoz. Como médico, considero importante concienciarnos de la existencia de esta enfermedad frecuente e incapacitante, exigiendo a nuestros políticos una atención equivalente en todas las Comunidades Autónomas y un acceso adecuado a la fisioterapia respiratoria (que debe realizarse de por vida) para estos enfermos.
¡Un abrazo a tod@s y cada un@!

domingo, 31 de agosto de 2014

De vuelta de vacaciones.... un video inspirador

Como dice una compañera, éstos son los anuncios que tendría que promocionar la Asociación Española de Pediatría, y no las galletas de Dinosaurios!!! Espero que os guste tanto como a mí, lo bueno, si breve...

viernes, 1 de agosto de 2014

Uno de Agosto, día de la lactancia materna

Hoy quiero dejaros el testimonio de una mamá lactante, que escribe en el Diario Vasco. Una mamá a la que tengo el honor de llamar amiga. Una mamá que sigue disfrutando cada día de su lactancia. ¡Espero que os guste tanto como a mí!!

Lactancia, ¿un medio o un fin?
img
CRISTINA SARALDI | hace 7 minutos
  • 0
  • 0
Llevo tiempo pensando que el hecho de que una parte de la sociedad esté volviendo a los orígenes en términos de lactancia, además de estar afectando a los hijos de esas madres que amamantan, también está cambiando la percepción social del cuidado, del mimo y de la atención instintiva primaria que necesitan las crías de todos los mamíferos y por lo tanto, de nuestros bebés humanos.
Fotos de Lara Marqués
Entre tanto pensamiento yo me pregunto… ¿Cómo ve la sociedad la lactancia? ¿Como un medio o como un fin?
¿La lactancia materna, es un medio para lograr algo o por el contrario, un fin para proteger a nuestro hijo?
Buscando en la RAE; además de quedarme sorprendida con la cantidad de definiciones que existen de la palabra medio, he encontrado estos significados que definirían el léxico de mi pregunta:
medio: Diligencia o acción conveniente para conseguir algo. / Cosa que puede servir para un determinado fin. Medios de transporte, de comunicación.
fin: Objeto o motivo con que se ejecuta algo.
Sentir y ver la lactancia como un medio o como un fin varía mucho de una persona a otra. Cuando sólo vemos la lactancia como una “moda” o como algo que hay que hacer porque es lo que se lleva y porque está demostrado que es saludable y beneficioso para nuestro hijo, estamos consiguiendo nuestro objetivo cuya finalidad es ofrecer lo mejor para nuestro hijo; olvidándonos muchas veces de que el viaje hacia este objetivo es altamente gratificante.
Sin embargo, cuando vemos la lactancia como un medio para conseguir nuestro fin, que sería el de, además de proteger,conocer de una manera más profunda a nuestros hijos, creo que el acto de amamantar multiplica su valor. Intensifica el significado de nuestro camino, que para llegar al final suele estar lleno de obstáculos y satisfacciones que lo hacen maravilloso.
Yo disfruto de la lactancia como un medio para crecer junto a mi hija y poder acompañarle en sus distintos procesos, cerca o lejos de la teta. Sin embargo, la lactancia nos sigue acompañando regalándonos momentos preciosos de amor, ternura, cariño, juego, miradas cómplices y tacto, mucho tacto.
Poder sentir y disfrutar de la evolución de la lactancia y de nuestra relación en torno a mi leche supone para mí un descubrimiento más de la maternidad. Nunca antes de ser madre me habría imaginado que la lactancia, más allá de ser un acto nutritivo, se convertiría en una experiencia única y diferente a cualquier otra que vibre en el plano del amor incondicional. Qué diferente es amamantar a tu hija de días, de meses, gateando, caminando, hablando o pudiendo expresar lo que siente y supone para ella.
Siento cada vez más adentro que la sociedad debería ver la lactancia como un medio de vida. Un medio más para cambiar aspectos profundos de la sociedad. Ojalá se siga normalizando la lactancia, aprendiendo de ella y logrando que madres e hijos tengamos lactancias únicas y personales y sobre todo, saludables.
Fotos de Lara Marqués
¡Feliz Día de la lactancia materna!