Douleando

"Para cambiar el mundo hay que cambiar la manera de nacer". Michel Odent

miércoles, 26 de agosto de 2015

Cosmética y bebés... una investigación.

Con el permiso de su autora, comparto con vosotros un artículo que me ha encantado, por su profundidad y por todo el proceso de investigación que lleva detrás. ¡Espero que os guste tanto como a mí!!

Canastilla Bio: la mejor forma de dar la bienvenida al mundo a nuestro bebé

 
 
 
 
 
 
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Tenía varios post preparados. Me gusta hacerlos por orden. Pero, a veces, hay prioridades que hacen que ese orden varíe. Algunas de vosotras me habéis pedido que hable sobre productos para bebés. Así que este post os lo dedico a vosotras, sobre todo a Meritxell que va a ser mamá en breve, por eso he ‘colado’ este post.
Como sabéis las que me seguís, este blog nació gracias a Leo, mi nene de diez meses. Siempre he sido consciente de que la cosmética contenía ingredientes que estaban, cuanto menos, en tela de juicio por ser dañinos (presuntamente) pero no fue hasta que me quedé embarazada que comencé a tomarme en serio eso de la cosmética ecológica y a descubrir todas las cosas que, poco a poco, os voy contando en este blog.
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El recién nacido
La magia que ejerce un bebé sobre las personas que lo rodean es absolutamente indescriptible, así como el instinto de protección que en nosotros despierta. Dicen que cuando nace un bebé, nace una mamá. Y es totalmente cierto. Sacamos nuestro lado más primitivo cuidando de nuestros cachorros y nada hay más importante en el mundo que ellos. Amamantamos pese al cansancio y el dolor, dormimos a golpes de tres horas (con suerte), cambiamos pañales como si de nuestros retoños sólo brotara agua de manantial y nos desvelamos ante su primer resfriado. Pero ¿cómo sabemos que estamos haciendo lo correcto cuando cuidamos su piel? ¿Cómo sabemos que los productos que usamos para su aseo no son dañinos? ¿Porque lo pone en los envases? Si en la cosmética adulta el engaño de lo natural es abrumador, cuando se habla de bebés subimos un escalón más en el juego de la confusión, rozando lo inmoral. Conejitos, ositos y tonos pasteles nos invitan a comprar productos que se supone son suaves, delicados, que protegen la piel de tu bebé… Pero, desgraciadamente, bañar a nuestros bebés con algunos de ellos es como sumergirlos en un pozo lleno de químicos nada saludables.
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La piel del bebé
Como sabéis la piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y el que mejor nos comunica con el exterior. Nos dice si hace frío o calor, nos permite sentir el tacto de otras personas y percibir el mundo que nos rodea. La piel también nos permite absorber sustancias del exterior y eliminar desechos de nuestro propio organismo. Pero, para un bebé, la piel es mucho más. El tacto y el olfato son los sentidos más desarrollados de un recién nacido, y a través de los que percibe el mundo que le rodea. La vista, de momento, sólo les permite enfocar a unos 30 centímetros de distancia. Lo justo para encontrar el pezón de su madre y, desde allí, familiarizarse con la cara de ésta, de quien ya conoce perfectamente su voz y su olor y a la que podría distinguir entre miles de madres recién dadas a luz ¿es maravilloso, no?
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Por lo que respecta a la piel, ésta es el vehículo de entrada de miles de sensaciones: frío, calor, caricias… pero también de los productos que le ponemos en ella y que penetran a un organismo con un sistema inmunológico inmaduro (por eso hay que esterilizar una y mil veces todo). Tiene sentido, entonces, utilizar productos cuyos ingredientes, al penetrar la barrera cutánea, no puedan dañar su cuerpo, incapaz todavía de defenderse de las agresiones externas.
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 ¿Qué no debe llevar nunca un producto para bebés?
Empecemos por lo obvio: parabenos. Pero no lo digo, sino gran parte de la comunidad científica y La Unión Europea.Os vuelvo a poner el link del folleto informativo que la UE difundió entre los estados miembros (documento sólo hecho en inglés para que tenga la mayor difusión y conocimiento por parte de todos los ciudadanos, algo que la UE procura concienzudamente –en estos momentos he sacado el cartel de sarcasmo-). En este documento se dice que si bien los parabenos no son peligrosos (afirmación que igual tienen que cambiar en breve gracias al documento del 30 de enero), se aconseja no utilizar en el área perianal de los bebés menores de seis meses ya que su sistema inmunológico está inmaduro y podría no ser capaz de deshacerse de estos productos (cosa que tampoco entiendo, si no son malos ¿qué preocupación hay en que su cuerpo no se pueda deshacer correctamente de ellos?).
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Ateniéndonos estrictamente a lo que la UE dice NO debemos usar toallitas con parabenos ni cremas para el culete con parabenos. Por supuesto, hago caso omiso a las tibias recomendaciones de la Unión Europea y yo no le pongo nada con parabenos a mi bebé (si quieres saber más puedes leer mis post sobre parabenos, sobre todo el segundo que es donde está el meollo del asunto).
En segundo lugar los controvertidos SLES y SLS (Sodium Laureth Sulfate y Sodium Lauryl Sulfate). No me voy a extender sobre ellos porque quiero hacer un post específico sobre ellos en la sección de Ingredientes, donde pondré todas las referencias científicas (los datos que yo pongo no son dogma de Fe y por ello siempre pongo la referencia de los documentos en los que me baso). Estos dos ingredientes son los segundos más usados en geles y champús después del agua. Son los responsables de la espuma que, gracias a los anuncios televisivos, en nuestro imaginario colectivo, limpieza y espuma son conceptos indisociables. Estos compuestos son profundamente desengrasantes y nuestra piel contiene glándulas sebáceas porque ese sebo permite que la piel cumpla con sus funciones de forma correcta (el sebo y el agua forman parte del manto hidrolipídico). Si eliminamos el sebo tenemos una piel seca, descamada y que no cumple correctamente con sus funciones (luego nuestros bebés tienen dermatitis o se les diagnostica piel atópica porque los productos que les ponemos la están dañando). Muchos de los productos con SLES y SLS llevan, además, sustancias para suavizar la piel, lo que nos da la falsa impresión de que está correctamente hidratada (vamos, el colmo).
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El Sodium Lauryl Sulfate es muy irritante y en los últimos tiempos se ha ido sustituyendo por el Sodium Laureth Sulfate, ya que el primero parecía estar relacionado con daños en los ojos de recién nacidos por ser profundamente irritante, además de ser bioacumulativo. El segundo de ellos no es mejor, además de ser también profundamente irritante, contiene éter y es más tóxico porque para su fabricación se utilizan los llamados procesos de etoxilación que pueden dar como resultado contaminaciones con Óxido de Etileno y 1,4 Dioxano(productos prohibidos en la UE como ingredientes por ser carcinógenos, pero de los que, inexplicablemente, se admiten trazas o contaminaciones). Además, según con qué ingredientes se junten se puede dar lugar a las conocidasnitrosaminas (famosas por los productos Deli Plus que fueron retirados por estos mismos motivos, aunque que si bien estos productos no las contenían sí contenían ingredientes que juntos podían formarlas…, vamos un lío). Os recuerdo el caso de Johnson and Johnson que en EEUU recibió más de seis millones de firmas para reducir la cantidad de tóxicos en sus productos para bebés, llenos de SLES y SLS. Lo más sangrante del caso es que esta multinacional, antes de la movilización ciudadana, presumía de tener champús y geles para bebés y niños bajo el slogan ‘no más lágrimas’ por ser poco irritantes pero ¡nada más lejos de la realidad! No sólo llevaban agentes irritantes, sino que añadían más química para evitar la respuesta de nuestro cuerpo ante los agentes irritantes ¡no para paliar los efectos irritantes de los SLES y SLS! Ahora siguen usando el slogan pero, se supone, que han reducido las cantidades de químicos.
Y, para liar más la cosa, muchas marcas de cosmética natural utilizan sulfatos etoxilados a los que les eliminan las trazas de ingredientes cancerígenos, ya que eliminarlas se hace mediante un sencillo proceso de vacío, pero como no tienen la obligación de decir que contiene estas trazas, tampoco la tienen de decir que no las contienen, así que los consumidores no pueden saber a ciencia cierta qué marcas los usan y qué marcas no…
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Tercero, nada de siliconas, aceites minerales, parafinas, vaselinas, parafinas líquidas… Si sabemos que la función de la piel es doble y que por un lado a través de ella absorbemos las cosas que nuestro organismo necesita y por otro expulsamos aquellas que nos sobran, no debemos poner productos que impidan esa importantísima función, y las siliconas son aislantes y los aceites minerales y el resto de derivados del petróleo también (algún día os hablaré de los índices de comedogenicidad y de oclusión, pero no os fiéis mucho de ellos). Sí es cierto que retienen la humedad ¡porque evitan que ésta salga del cuerpo y con ella las cosas que nuestro organismo no necesita! Y hay diversos estudios que indican que las siliconas disuelven nuestro propio sebo, por lo que no sólo estaríamos impidiendo que sus recién estrenadas pieles funcionaran como están programadas para funcionar, sino que, además, estaríamos disolviendo su propia grasa y, con ella, destruyendo su delicado manto hidrolipídico. 
Fuera los PEG’s o, lo que es lo mismo, poliethylene glycol, ni ingredientes acabados en eth- por la misma cuestión que los SLES, son compuestos etoxilados y pueden contener restos de ingredientes cancerígenos. Además son las llamadas siliconas hidrosolubles que resecan la piel aunque cuando les ponemos estas cremas su piel parezca hidratada y jugosa. Todo lo contrario.
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Fenoxietanol o Phenoxyethanol. Se usa mucho en las toallitas para bebés y en los solares (ya sabéis que si tiene menos de seis meses no debe usar solares y, si tiene más, por favor, sólo solares Bio o con filtros físicos, jamás químicos… Os dejo mi post sobre solares). Es un ingrediente orgánico bactericida y sus efectos son irritantes a largo plazo y afectan al sistema nervioso central y al hígado. El gobierno francés recomienda no usar toallitas que contengan esta sustancia en niños menores de tres años a no ser que se reduzca el umbral actual a menos de la mitad (la UE restringe su uso al 1% como máximo y Francia sitúa el umbral de seguridad en el 0’4% como máximo) y en Japón esta sustancia está prohibida. Desgraciadamente este ingrediente se esconde tras muchas flamantes etiquetas del paraben free y en muchos productos de cosmética natural en cantidades muy pequeñas, pero está. Quizá para un adulto sea de los conservantes sintéticos menos malos (que no inocuos), pero para los babys… fuera.
Nada de ftalatos. El problema de estos ingredientes es que, en muchas ocasiones, no sabes que lo llevan. Es decir,los ftalatos, además de en lacas de pelo y esmaltes de uñas donde sí figuran como ingredientes con nombres como tolueno o ftalato de dibutilo, están en los perfumes, en casi todos los perfumes (así que cuando le das al spray en la nuca y en las muñecas te estás metiendo un chute de disruptores endocrinos en los pulsos…). Por eso en los bebé jamás hay que ponerles colonia en el cuerpo. No sólo por el alcohol (casi todas las fórmulas de bebés son sin alcohol), sino por los ftalatos. Las marcas cuyo perfume no lleva ftalatos lo indica, o bien poniendo sin ftalatos operfume sin ftalatos.
Vale. Ahora que ya os he puesto un pequeño listado de las sustancias que más se usan en cosmética infantil os voy a hablar de las marcas.
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Marcas
Para empezar nada de Nenucos, Denenes, Johnson & Johnson ni la mayoría de marcas blancas. Sé que la economía no está para echar cohetes y que estas marcas venden productos a precios muy bajos. Porque los parabenos son conservantes muy baratos, los SLS y SLES también, y los aceites minerales ya ni os cuento.
Entonces ¿marcas de farmacia? Pues tampoco, primero porque son muchísimo más caras (incluso más que las ecológicas) y no necesariamente tienen menos ingredientes nocivos. Yo cometí el error de comprar para la canastilla de Leo un pack de Klorane Bebé de ‘Gel douceur moussant’ ¿con ese nombre cómo va a ser malo? Además no lleva ni parabenos ni jabón ni conservantes ¡ha de ser estupendo! Pues vamos al INCI y lo primero que vemos es que lleva SLES, ceteareth-60, gluteth-20, propylene glycol… veámoslo con detalle y las calificaciones de Environmental Working Group estadounidense (podéis ver la descripción completa en el link, pero os pongo la calificación al lado del 0 al 10 para las que no queráis leerlo todo, siendo el cero lo menos dañino y el 10 lo más dañino):
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Aqua
Ceteareth-60 mystyl glycol: 3-7 por llevar contaminaciones de Óxido de Etileno (10) y 1,4 Dioxano (8)
Methyl gluceth-20: 0 por falta de información
Caléndula officinalis flower extract
Disodium edta: 0 (Aunque es un agente quelante que en muchos otros foros se califica como muy dañino)
Fragance (parfum): no indica que no lleve ftalatos…
Después de esto queda poco por decir. Por supuesto no me he aventurado a probar el resto de productos de la misma marca. Además de que cuestan un pastón ¡son pura química! Compré un pack de dos productos y lo estamos usando mi marido y yo…
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Otra de las marcas con las que me aventuré antes de embarcarme en el mundo Bio fue Mustela. Compré el champú para recién nacido que, además, combate la costra láctea. Mirad a simple vista la diferencia de ingredientes. Nada con números, nada acabado en eth-, no SLES, SLS… En el envase ya advierten (pero en letra pequeña no como un slogan, que no lleva parabenos, ftalatos ni fenoxietanol). Veamos el INCI:
Aqua
Cocoglucoside (que es lo mismo que coco-glucoside): 0
Parfum (fragance)
La diferencia es considerable y los ingredientes agresivos de esta fórmula son ácidos, que son los que ayudan a eliminar la costra láctea del bebé. 
Conforme se acercaba la fecha del nacimiento de mi nene, más leía sobre los ingredientes cosméticos. Al principio sólo estaba alerta con los parabenos pero, desgraciadamente, el ‘libre de parabenos’ se ha convertido en un coladero de química. Las marcas exhiben sus letreros como reclamo y los ciudadanos, abrumados por tanto ingrediente y palabro extraño, compramos productos sin parabenos pensando que son totalmente inofensivos para nuestros bebés. Así que ‘sin parabenos’ es fundamental pero sabed que bajo ese anuncio puede haber mucha química.
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Por ejemplo este otro producto que compré en Alcampo. Una línea ¡con un 95% de ingredientes naturales! No podía haber nada malo en ello. Además el packaging no dejaba lugar a dudas: logotipo con hojas, uso del color verde, sin parabenos ¡y muy barato! Había dado con la gallina de los huevos de oro. Compré toda la línea para mi bebé… Y la estamos gastando mi marido y yo… Os detallo el INCI
Aqua
Glyceryn
Parfum
Una cosa he de agradecer a Corine de Farme, ya que fue este bote el que me empujó a iniciar este blog. Me sentí totalmente estafada ya que, si bien es cierto que puede contener un 95% de ingredientes naturales (con los tres primeros ingredientes –agua, glicerina y sal- podríamos llegar al 95% de la composición) el 5% restante es química, y de la mala. No es que la formulación de Klorane sea mucho mejor, pero ellos no juegan al engaño de lo natural y Corine de Farme sí. ¡No veáis la de post que he visto de otras bloggers convencidas de que lo que habían comprado era totalmente natural!
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Una canastilla ecológica para tu bebé
Entonces, si ni siquiera puedo fiarme de las marcas ‘naturales’ ¿qué le compro a mi bebé? Además de la pequeña guía que os he ofrecido si no queréis ir leyendo el INCI (cuesta acostumbrarse pero una vez te has aprendido los más importantes es pan comido), has de ir a la cosmética ecológica y, si es certificada, mucho mejor.
Estas son mis recomendaciones para hacer la canastilla de bebé Bio perfecta. Pero yo sólo puedo recomendar los productos que he comprado y me han funcionado. Hay otras muchas marcas que me gustaría probar y no he probado. Poco a poco.
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El baño
Bañar a un bebé recién nacido no siempre es la experiencia maravillosa que habíamos imaginado antes de ver la carita de nuestro bebé. En la mayoría de los casos los recién nacidos berrean cuando los desnudan como si no hubiera mañana. Esto es porque hasta hace nada estaban flotando en el líquido amniótico a una temperatura constante. No sabían lo que era el frío ni el calor. Eso unido a que la regulación térmica de su cuerpo aún no funciona correctamente (entre otras cosas ese también es el motivo por el cual se les viste con manga larga cuando nacen y los primeros días aunque sea agosto), nos puede hacer entender que lo que para nosotros es un placer para ellos es una pesadilla y los cambios de pañal y los baños se convierten en un momento estresante para los padres.
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Yo para los primeros días de mi bebé elegí la crema de baño de caléndula de Weleda. Esta ha sido mi marca de referencia para productos de bebé hasta hace unas semanas, ya que han cambiado totalmente la formulación y con ella el olor y la textura, pero para peor (sigue siendo igual de eco y estoy esperando que Weleda me conceda una entrevista para preguntarles por este cambio tan radical en la línea). Parece ser que las quejas de los usuarios de Weleda han hecho volver a la antigua fórmula y mantener el cambio únicamente en el packaging. Lo que me gusta de esta crema es que se echa directamente en el agua, no en la piel del recién nacido, y el agua queda como una leche de caléndula, suave y que limpia la delicada piel del bebé sin dañar su manto hidrolipídico. Otro de los productos que me gusta mucho, me encanta, es la espuma de baño para los primeros días de Natura Sibérica. Este producto, además, ha ganado un premio internacional considerado como los Oscar de la cosmética ecológica. Ambas se pueden usar en el cuerpo y en la cabecita porque son muy muy suaves. También me gustan los geles de Cattier aunque sólo he usado muestrecitas y no puedo emitir juicios de valor válidos, pero no sé por qué, me encanta todo lo que pruebo de esa marca. Alphanova Bébé es otra apuesta segura y esta marca, además, tiene una línea especial para pieles atópicas que es muy muy buena.
Marcas como Carelia (especialmente recomendada para hacer regalos por su lujosa y maravillosa presentación y con una de las colonias para bebés con mejor olor del universo), Pequeños PríncipesNaáy (con una línea para pieles sensibles muy muy buena), Attitude (el gel 3 en 1 para bebés me encanta, sobre todo por su dosificador tipo foam),Green People (los INCI de esta marca son de lo mejor), Coslys (con unos deliciosos aromas) Bubbles and Creams y un larguísimo etcétera.
En definitiva, no os equivocaréis si compráis productos ecológicos y, si son certificados, mucho mejor. Puede parecer que son caros, pero los productos ecológicos para bebés, excepto las toallitas, duran muchísimo porque con muy poca cantidad lavas al bebé entero. 
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Recopilando información para este post he cogido unas muestrecitas que me enviaron desde Johnson & Johnson del baño recién nacido. En el bote pone el famoso ‘no more tears’, desarrollado para el recién nacido y, lo que más me ha encendido es el eslógan: tan suave para la piel como el agua pura. Pues veamos si los ingredientes son tan inofensivos como el H2O…
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Parfum
Con sólo echar un vistazo podemos ver que de la lista que os he dado antes tenemos de todo: PEG, SLES, phenoxyethanol y no uno, ni dos, sino tres parabenos (uno de ellos calificado con un 7). Una auténtica bomba química en la bañera de nuestros bebés. Eso sí, tu bebé no protestará si se le mete jabón en los ojos porque tiene el sistema patentado ‘no more tears’.
Como este ejemplo hay miles en las estanterías de los supermercados y de marcas conocidísimas y que se dedican, casi exclusivamente, a producir productos para los bebés.
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La crema o aceite corporal
Si utilizamos un gel y un champú que respete la piel de nuestro bebé (no porque lo ponga en el bote, sino porque sus ingredientes no son agresivos, sobre todo recordad nada de sodium lauteh sulfate ni sodium laurel sulfate, PEG’s y parabenos) no es necesario poner crema hidratante, porque el manto hidrolipídico de nuestro bebé hace esa función perfectamente (igual que la de los adultos, sólo que nuestro manto está bastante maltrecho por los agentes químicos que le hemos echado a lo largo de nuestra vida, así como por factores ambientales). Sólo es necesaria en caso de eccemas, rojeces, dermatitis u otras afecciones del bebé. Si no, utilizar cremas o aceites son, más bien, un maravilloso pretexto que nos une estrechamente a nuestros bebés y nos permite, en el momento en el que se pasan las primeras semanas de llanto ante la desnudez, disfrutar de nuestro bebé y convertir baño en un momento mágico en el que nuestro recién nacido disfruta de las caricias que les proporcionamos, porque para ellos el contacto con nuestra piel es vital (os pongo un artículo sobre un psicólogo que ha dedicado su vida a investigar sobre la importancia de las caricias en los bebés) y nosotros disfrutamos de su tacto, de sus reacciones, de su mirada fija en nosotros y de sus primeras sonrisas.
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Yo he usado la crema de Weleda de caléndula porque es como una leche fluida y con un olor espectacular. Como mi nene tiene la piel muy sensible, cuando le salen ronchas o granitos le pongo aceite de almendras dulces a secas o el aceite de bebés de Matarrania, que tiene una línea espectacular para bebés 100% natural y 100% con aceites vegetales. Siempre mirad que sean aceites vegetales ¡nunca parafinas líquidas ni aceites minerales!
Ahora que es veranito le pongo una crema de Attitude que huele a almendras (cada día me gusta más cómo huele) o la emulsión recuperadora de caléndula de Naáy porque me gusta disfrutar de ese momento con mi nene ¡y a él también, saca la lengua para comerse todas las cremitas que le pongo! Cuando tiene algún problemita en la piel (alguna erupción) le pongo la leche corporal de Alphanova bebé, destinada especialmente para las pieles más intolerantes y sensibles.
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El culete
Es una de las áreas más delicadas por tres motivos: porque la piel es más sensible y fina, porque muchas de las sustancias que se ponen en los cosméticos afectan a los órganos sexuales (como los disruptores endocrinos) y porque está en contacto con sustancias irritantes como son el pipí y las cacas. Si a todo eso le unimos un sistema inmunológico inmaduro podéis entender la importancia que tiene el uso de una crema para pañal sin química nociva. Los ingredientes más comunes en las cremas de pañal para combatir la irritación y las rojeces son el trébol rojo y el óxido de zinc. El problema es que la mayoría de estas cremas llevan parafina líquida, aceites minerales, petrolatum, vaselina y diversos alcoholes como benzyl alcohol, cetyl alcohol, stearyl alcohol, por no hablar de los parabenos. Todo fuera. Para esa zona tan delicada del bebé y que tantos cuidados necesita, nada de esa química. Mucha gente usa cremas convencionales porque les va bien al culito de sus nenes, les quita las rojeces y, casualmente, cuando dejan de usar esas cremas el culito se les pone fatal y claro, piensan que esa cremita es lo que le va tan bien…  Vale, ahora coge un bote de pomada. Es un ejemplo muy muy reduccionista pero bastante ilustrativo. Imagina que el bote es un poro de la piel de tu bebé o la tuya propia. Estruja todo lo que quieras el bote. No sale nada porque está tapado ¿no? Pues esa tapa son las siliconas y los aceites minerales, las parafinas, las vaselinas. Mientras las tenemos puestas nuestra piel no ejerce sus funciones de intercambio. No hay rojeces, no hay granitos… No entra ni sale nada. Ahora, sin ejercer presión, destapa el bote. Seguramente la crema, al verse libre del tapón, saldrá a borbotones. Algo similar ocurre al dejar de usar las parafinas, vaselinas, aceites minerales, petrolatum y demás derivados del petróleo ¡del petróleo!
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Por lo que respecta a los alcoholes, lo peor es que resecan la piel y si bien parece que actúan mejorando las rojeces y los granitos de esta zona lo que ocurre a la larga es que alteran el perfecto pero delicado equilibrio de la piel de los bebés. Como mucho se puede poner algún alcohol graso, como el cetearyl alcohol, un alcohol graso vegetal. Nunca alcohol denat.
Parabenos. Os remito a todo lo que he dicho antes. Totalmente prohibidos para los bebés pero, sobre todo, en la zona perianal.
Entonces ¿qué crema uso? En esto yo no escatimaría puesto que no es un producto caro. Las cremas ecológicas que yo he usado valen menos de diez euros y duran una eternidad, y esa zona es muy muy importante, ya que es una zona muy sensible y muy propensa a estar irritada, y eso provoca malestar, escozor y un picor que un bebé muestra con la herramienta de comunicación más potente que la naturaleza le ha dado: el llanto.
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Os recomendaría la crema para pañal de Weleda, pero no la nueva, sino la antigua. La antigua es como una crema densa, con un olor maravilloso, mientras que la nueva no es tan eficaz, su textura es más líquida y menos cómoda de usar y su maravilloso aroma se ha tornado en un suave olor a pintura (nada desagradable pero tampoco agradable, la verdad). Otra de las cremas que me ha gustado es la de caléndula de Fitne. Podéis leer mi primer post dedicado a esta crema que no es para pañal, sino una multiusos parecida a la Eight Hours de Elizabeth Arden pero sin cochinadas. Es casi mágica, al igual que la crema de pañal de Matarrania, llena de aceites e ingredientes naturales que forman como una película protectora pero, en este caso, al ser totalmente natural, permite que la piel transpire y realice sus funciones a las mil maravillas. La de Lavera también me gusta un montón, al igual que el linimento de Coslys. Un descubrimiento maravilloso que sirve para bebés, adultos e, incluso, como desmaquillante.
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Toallitas
Aquí hemos llegado a la madre del cordero. Las dichosas toallitas. Es cierto que nos hacen la vida muy cómoda pero se suman a ese concepto moderno de usar y tirar que tan poco me gusta…, pero reconozco que son un gran invento. Lo malo es que lo que en principio tenía que facilitarnos la vida y ser unas toallitas impregnadas en algo para limpiar el culete de nuestros bebés, se ha convertido en un paquete de química a la que las marcas añaden componentes sin sentido ni contemplaciones.
Lo más corriente es que las toallitas lleven phenoxyethanol, parabenos, PEG’s, dimethicone… Una lista de ingredientes interminables para la zona perianal del bebé que, repito hasta la saciedad, es una de las zonas más sensibles de su cuerpo. Os aseguro que la elección de toallitas no es nada fácil, ya que las opciones ecológicas en este caso sí marcan una diferencia económica considerable. Tres o cuatro euros de diferencia en un producto que se gasta en un abrir y cerrar de ojos sí es mucho dinero al cabo del mes.
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Como recomendar os recomiendo las toallitas ecológicas de Natura Siberica o a las de Attitude, ambas son maravillosas. Las Mio Wipes también me gustan mucho, además de ser ecológicas son biodegradables y compostables (estas las reservo para cuando, en breve, me vaya a vivir al campo). Una opción que me gustó mucho cuando leí sobre ellas son las toallitas Bio Wipies de Moltex. Son ecologicas, algo más económicas, y no tienen ingredientes dañinos pero tienen un gran inconveniente por el cual no voy a comprarlas nunca más. Compré cinco paquetes por internet junto con los pañales de la misma marca. Las toallitas son geniales, muy húmedas –quizá demasiado- y van estupendas. El problema es que en vez de estar dispuestas en el paquete como los tissues de una caja, que coges uno y sale la puntita del otro, están dobladas una a una y con la loción se quedan como un bloque. Si eso lo unes a un bebé de nueve meses al que cuando hay que cambiar es como una anguila en una pecera encontrarás una madre desesperada rascando el paquete por la ranurita que queda para sacar las dichosas toallitas (siempre me preparo un par pero a veces necesito más…). Creo que con cinco paquetes que llevo gastados de la misma marca no puede ser un error de uno de ellos. Me irrita profundamente usar estas toallitas.
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Y, por último, os recomiendo las toallitas más baratas del mercado: las baby wipes de Primark. Vienen en un pack de dos paquetes y cuestan 1,50 euros el pack. La lista de ingredientes es corta (como debería ser) y de todos los ingredientes sólo hay uno que no me ha gustado y es el tocopheryl acetate, una forma muy común de vitamina E pero a la que se le añade ácido acético (el componente principal del vinagre) para que la vitamina no se degrade tan rápidamente (eso de las madres de bébete el zumo que se van las vitaminas no está exento de razón). El problema es que el ácido acético es irritante y corrosivo (todos los ácidos lo son) y no entiendo el sentido de ponerlo en una toallita para bebé. Por el resto de cosas estas toallitas son muy buenas, llevan aloe vera y caléndula. Otra cosa que me gusta es que no están muy empapadas. Lo justo para limpiar pero no dejan la piel demasiado húmeda. Eso sí, son bastante pequeñas y necesitas más de una para limpiar correctamente, pero el pack de dos dura un montón. Yo cuando voy a Primark cargo toallitas.
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Toallitas BUENAS de Primark
 Vale, ahora hago un alto en el camino. Avanzamos a marzo de 2014. Algunas de vosotras me habéis advertido de que han cambiado las toallitas. Pienso que será el packaging, algo sosote para lo cantarín que es todo el Primark. Pero no.Las nuevas toallas que, de momento, conviven con las anteriores, tienen de todo: ingredientes etoxilados, phenoxyethanol, alcohol -aunque es un alcohol graso antes no lo llevaba-, ácido benzoico (los parabenos son un éster etílico sintético de ácido benzoico, no es tan malo como estos pero no es inocuo). Además le han quitado la maravillosa glicerina y la camomila está al final del INCI)…., vamos un desastre…WP_20140414_006
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Toallitas MALAS de Primark
Pañales
¿Alguien sabe de qué están hechos los pañales? Es un misterio sin respuesta. Ninguna marca, de ningún país, pone los ingredientes de los pañales, más que esas vagas frases que más que tranquilizarme me dejan más preocupada, sobre todo cuando dicen que llevan una loción para evitar que su culito se irrite. Pero, más allá de eso, no ponen los ingredientes porque, por ley, no necesitan hacerlo. No sé si los pañales que usa mi nene están llenos de plásticos con ftalatos, si llevan polímeros químicos dañinos o no. No sé si las tintas usadas para dibujar los Winnie the Pooh de sus pañales (y con la que sus piernas gateadoras están en contacto) son dañinas. No es que me obsesione, pero me joroba (por ser políticamente correcta y no decir la palabra que realmente me viene a la mente) no poder saber de qué están hechos esos pañales. El hecho de que no sean biodegradables ya nos indica que llevan componentes petrolíferos (sí, hay millones de productos no derivados del petróleo que no son biodegradables, pero que estén en un pañal no).
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He probado cuatro marcas de pañales ecológicos para Leo: Bamboo, Wiona, Attitude y los Bio de Moltex. La diferencia estética con los ‘normales’ es que estos son mucho más sobrios (sobre todo los de Wiona y los de Attitude, ningún dibujo, ningún adorno), pero más allá de esa primera impresión las diferencias son notables. Los más ecológicos son los de Attitude y Wiona, ya que, además, son biodegradables. La primera vez que los toqué me llevé un chasco tremendo ¡si parecen plástico 100%! Pero no lo son. Durante el tiempo que los usé mi nene no tuvo ni una rozadura por el pañal, ni rojeces, nada. Creo que son los mejores pañales del mundo (además de no tener ningún olor –hay otros que huelen a química que tira para atrás- y de realizar su función muy bien, incluso con las caquitas líquidas de los primeros meses). A las que os lo podáis permitir os recomiendo que uséis como mínimo durante el primer mes estos pañales (si tenéis la tremenda suerte de poder asumir el coste de estos pañales durante más tiempo, mucho mejor). Son bastante más caros que los normales, pero no mucho más que los Dodot Activity, y la diferencia es muchísima. ¿Por qué durante el primer mes? Porque acaba de nacer, su piel es nueva, delicada y forma una barrera fina e inmadura frente al exterior y, a pesar de que los pañales ‘normales’ de recién nacido son más delicados, no están hechos con ingredientes naturales como los pañales ecológicos. Hay personas que optan por los pañales lavables pero yo no soy una firme defensora de los pañales desechables pero ecológicos y biodegradables. Así que, cuando el bolsillo me lo permite, que es menos veces de lo que me gustaría, compro pañales biodegradables por la salud de mi nene y del medio ambiente, y es que 4.000 pañales en la vida de cada bebé como poco dan que pensar…
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¿Y las mamás?
Bueno las mamás son las grandes olvidadas de todo este proceso. Cuando llevamos a nuestro bebé dentro somos el centro del universo. Todas las miradas y las atenciones se centran en nosotras. Ya en la habitación del hospital, tras el parto, notamos que algo ha cambiado. La gente entra con su cara sonriente y, tras un fugaz encuentro con nuestros ojos, posan su mirada en la cuna que hay a nuestro lado. Y dejamos de existir. Y no nos importa, porque nuestro bebé ya está con nosotras y queremos enseñarlo al mundo. Lo hemos soñado tanto que no podemos dejar de mirarlo y todas esas preguntas que nos hacíamos sobre como sería han sido respondidas. El cansancio y la novedad (por no hablar de la oxitocina que nos inunda) hace que nos olvidemos de nuestro propio cuerpo, de los puntos, de la flacidez, de las estrías, de los kilos de más. Escuchamos a nuestras madres decir ¡hija si hace un mes que has dado a luz! ¡Hija si sólo hace seis meses! ¡Hasta el año no recuperas tu peso! ¡No sueñes con quedarte como antes! Pues no. La ciencia y la tecnología han avanzado mucho y en el campo de la cosmética natural y ecológica también, y hoy podemos encontrar cosmética maravillosa compatible con la lactancia (casi toda la cosmética ecológica lo es), con productos específicos antiestrías y adelgazantes que están pensados para nosotras, para que podamos ser 100% madres y 100% mujeres sin renunciar a estar bellas y, lo que es más importante, sanas y en forma lo antes posible. No ofrecen milagros, no venden nada que no cumplan, pero ayudan a que nos recuperemos y, sobre todo, a que volvamos a tener conciencia de nosotras mismas, a que nos mimemos y nos cuidemos. Para eso os recomiendo la gama de mamás de Weleda. Otra marca que me encanta y que tiene productos sólo pensados para nosotras es Mama Mio, de la que ya os hablaré detenidamente. Ágave también tiene una línea certificada Ecocert para remodelar el cuerpo y toda la línea de aceites de Natura Siberica y de Matarrania también, así como los maravillosos productos de Fonte SantaIwonatura… marcas que conozco y he probado y de las que me fío con los ojos cerrados.
Bueno, espero que este post os haya aclarado las dudas a las mamás en ciernes y a las que ya lo sois pero tenéis dudas sobre qué productos usar en sus pieles. Recordad que, en muchas ocasiones, la química se disfraza con piel de cordero, pero aquí estamos para desenmascarar a todos los lobos para que nuestras caperucitas y caperucitos duerman tranquilos en sus cunitas.
Y colorín colorado, este post se ha acabado.